El vínculo entre las dos mayores economías del planeta, lideradas por Donald Trump y Xi Jinping, transita una etapa de rivalidad estratégica que se extiende a múltiples escenarios globales, abarcando desde la seguridad internacional hasta el desarrollo e influencia tecnológica.
Si bien ambos países han buscado instancias de tregua comercial para evitar una escalada arancelaria mayor, persisten diferencias profundas respecto a la distribución del poder y el control de áreas sensibles. El escenario plantea el desafío permanente de contener los roces geopolíticos sin quebrar los lazos económicos y productivos que sostienen a ambos mercados.



